2021

¿CUÁNDO ES EL MOMENTO PERFECTO PARA UNA ASESORÍA?
¿Cuándo es el momento perfecto para una asesoría?
Aceptar que la relación de pareja ha terminado o que el camino ya no tiene regreso no es nada fácil. Es una sensación de un solo momento, pero, es simplemente el resultado de muchas otras sensaciones y el camino por recorrer es largo. El tema jurídico es lo primero que se pone sobre el tapete, es como si se utilizara este recurso como una amenaza o una presión adicional para cerrar el tema “definitivamente” o para mostrarle a la otra persona que no todo está dicho. En pareja jurídicamente, se habla de separación de cuerpos, divorcio, separación de bienes. Si hay hijos, se habla de custodia, alimentos, visitas. En ocasiones quieren divorciarse porque no quieren saber mucho del otro, pero cuando hablan de los hijos empieza la verdadera batalla. ¿Quién se queda a vivir con los hijos? ¿en donde? ¿Cuánto va a aportarse para el sustento? ¿Cómo se van a dar las visitas? ¿quién se va? ¿Qué se vende? ¿Qué me toca? Todas y cada una de las anteriores preguntas obedecen a procesos judiciales y a una discusión larga acompañada de agresiones y ofensas hacia el otro, que son solamente la manifestación de un miedo profundo de seguir perdiendo. Ya se perdió la pareja, los bienes, el sitio donde se vivía y ahora… ¿los hijos?,; en otros casos solo es la manifestación del ego o el afán de demostrar el poder que se tiene sobre el otro y sobre las circunstancias. En casos muy excepcionales se tiene la cordura de sentarse y conversar y aceptar el fallido intento de los dos y no olvidar que siempre serán padres o que la huella en cada uno del otro será imperecedera, sin importar lo que haya sucedido y que haya terminado.
Lo jurídico es una carga que se hace mucho más pesada si no se llega al mutuo acuerdo. Lo que no se analiza generalmente es que la relación de pareja va más allá de lo jurídico. Lo jurídico marcharía y fluiría sin ningún problema si se hace un análisis consciente y coherente con lo sucedido y la historia personal. La pregunta es ¿porqué llegamos a esto? O ¿por qué sucedieron todas las cosas que sucedieron? Todo esto implica una cantidad de … ¿y si…?, ¿y si hubiera dicho…?, ¿y si hubiera hecho…? En este sentido el análisis que evitamos y el tiempo que no destinamos a profundizar en las sensaciones, pensamientos y acciones del momento y de tiempo atrás, terminan de abrir una brecha que impide que se recuerde, se evalúe y se reestructure el andamiaje del pasado familiar de la familia de origen, que cobra vida al momento de relacionarse con otra persona quien se encuentra en la misma situación.
Quiere decir lo anterior que hubo un sinnúmero de cosas que provienen del comportamiento de los dos, en forma separada, no de uno solo y que muchas veces no tenía una relación directa con la persona que se tiene enfrente. El haber perdido o haber renunciado a la oportunidad de la comunicación personal asertiva y a la comunicación asertiva con el otro, abrió el espacio para que la cadena de eventos se hiciera interminable y se llenara de “imperdonables”, como consecuencia llegó el rompimiento en términos de rendición, pérdida y revancha.
Después, antes o durante lo jurídico, se evidencia la necesidad de reparar el daño sufrido y esto inicia con el espejo. Quiere decir que debo mirarme al espejo y ver realmente lo que soy para entrar en la consciencia del entendimiento de mi comportamiento y de las herramientas que tenía para relacionarme. Es de esta forma que se inicia un nuevo entendimiento con las mismas experiencias vividas; es el momento de auto responsabilizarse del cuidado personal emocional, para reparar el daño sin esperar a que otro lo haga o a seguir en la esperanza o desesperanza de lo sucedido en el pasado.
Todo lo anterior, quiere decir, que es posible controlar muchas de las cosas de nuestro alrededor, por decisión propia, pero solamente cuando tenemos las herramientas necesarias. Muchas de las cosas no son vistas o percibidas conscientemente en el momento que se presentan, es por esto, que no hay que esperar a que las cosas avancen, incluso antes de iniciar una relación hay que prepararse para asumirla desde el bienestar personal y familiar.
Una asesoría profesional a tiempo puede evitar mucho dolor interior. Estrategias de auto responsabilización, de comunicación, de manejo del conflicto, del cumplimiento en el rol de padres o de hijos o del conocimiento básico de los efectos jurídicos de las decisiones que se están tomando, facilitará el andar.
Entonces ¿cuándo se está a tiempo? ¿cuál es el momento perfecto? La respuesta es siempre es un buen momento, pero entre más pronto se haga mucho mejor, si antes de iniciar la relación se informa de lo básico y concientiza lo que usted lleva dentro y aprende a manejarlo, va a entender y saber qué es lo que está buscando, pero si no lo hizo antes, pues tome la decisión y trate de hacerlo antes de la terminación; pero, si no lo hizo, hágalo ahora para componer el daño causado. El objetivo es su bienestar personal sin importar el tipo de relación que decida.
Con cariño,